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EL PROBLEMA
Todas las tuberías de hierro y acero, luego de
años de uso, terminan por presentar en su interior
corrosión, escamaciones y tuberculaciones con el
consiguiente aumento de la rugosidad, disminución
del diámetro, y filtraciones que en conjunto tienen
un efecto negativo sobre la capacidad de flujo de la tubería.
Adicionalmente, si no se detiene el proceso de corrosión
se llegará a filtraciones mayores y fallas que
pueden llevar a la suspensión del servicio y reparaciones
costosas.
LA SOLUCIÓN
La rehabilitación de tuberías, utilizando
el revestimiento de su superficie interior con mortero
de cemento, restaurará la capacidad de flujo pues
le proporcionará internamente una superficie lisa,
con un apreciable aumento de coeficiente de Hazen-Williams.
Detendrá el proceso de corrosión al crearse
una zona de alta alcalinidad en la superficie de contacto
del acero con el revestimiento que no permitirá
que haya más corrosión y tuberculaciones
en el futuro, y, definitivamente, extenderá la
vida útil de la tubería.
En estas condiciones los propietarios de la línea
disfrutarán año a año los beneficios
que le brindará la tubería así rehabilitada
como son: la reducción de los costos de mantenimiento,
la desaparición prácticamente de por vida
de todos los problemas inherentes a las tuberías
de acero con superficie interior no revestida, y lo más
importante el poder mantener permanentemente la capacidad
de flujo.
Con frecuencia se realizan trabajos de mantenimientos
en tuberías que tienen el flujo de agua reducido
por efecto de las tuberculaciones mediante limpiezas utilizando
los llamados “cochinos”. Con esta limpieza
se puede obtener un aumento del caudal de agua en la línea
pero no se remueven las causas de la corrosión
y tuberculaciones. En una tubería que ha sido limpiada
en esta forma y retornada al servicio, la corrosión
comienza a trabajar inmediatamente y quizá con
una rata de aceleración mayor. La limpieza seguida
del revestimiento de mortero-cemento protege a la tubería
contra la recurrencia de la corrosión y la experiencia
ha demostrado que con toda seguridad se obtendrá
un incremento del caudal al mejorar el coeficiente de
rugosidad de Hazen-Williams.
Por otra parte, esta es una inversión segura como
lo demuestra la experiencia del método en múltiples
obras hechas en todo el mundo, donde después de
30 y 40 años no hay señales de mayores deterioros
y con esperanza de vida útil sin límite
aún definido.
Es importante también señalar que el servicio
de la línea generalmente se mantiene mientras se
ejecutan los trabajos y sólo se realizan las interrupciones
necesarias para instalar los by-passes correspondientes
al tramo donde se ejecuten los trabajos. De esta manera
las molestias para los usuarios son mínimas.
Cabe mencionar otras ventajas que el revestimiento de
la tubería proporcionará al sistema: elimina
las filtraciones como lo demuestran experiencias y ensayos
realizados en tuberías perforadas, reduce los costos
de energía de bombeo cuando esta se utilice, y
protege la calidad del agua.
ALCANCE DE LOS TRABAJOS
Los trabajos consistirán en:
a) Limpieza de la superficie interior de la tubería
para poner la misma en condiciones de recibir el revestimiento.
Esta limpieza se ejecutará utilizando raspadores
de acero que eliminen las escamaciones y tuberculaciones
que tenga la tubería, y barredoras de goma para
limpiar el agua y residuos de la limpieza hecha por los
raspadores. En tuberías de 1,10 m de diámetro
y mayores donde es posible que un hombre entre se puede
hacer con herramientas manuales.
b) Revestimiento interior de la tubería
con una o varias capas de mortero de cemento, de espesores
variables entre 6 y 18 mm por capa, colocada mediante
una máquina, que lanza a alta presión y
en forma centrifuga el mortero, mientras se mueve a una
velocidad sincronizada tal que garantiza la uniformidad
y espesor del revestimiento. Si se desea se utilizan unos
alisadores de goma incorporados a la centrífuga
que le van dando un acabado liso al revestimiento. |
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